Sistemas Hereados by Esteban Mucientes

Sistemas heredados

Legacy. Eso que lees como título en inglés es una única palabra, una palabra que quizá identifiquemos con algo que en el mundo de las zapatillas se aplica mucho en la épica: el legado. Hay ciertos modelos que han dejado un legado, jugadores de baloncesto que han dejado un legado (incluso se han transformado en una marca), deportistas cuya imagen siempre ha ido ligada a una marca y unos determinados modelos de zapatillas. Todo esto viene muy bien en términos de storytelling, en términos de diseño (cambiemos los colores, eso les confundirá) y en muchas cosas más asociadas al marketing, pero no deja de ser una estrategia conservadora que, a la larga, trae muchos más problemas que soluciones.

El legacy en términos tecnológicos suele hacer referencia a sistemas que se han quedado anticuados pero de los que no se puede prescindir por la razón que sea, normalmente asociada al mercado, es decir, o siguen siendo estándar en el mercado por los usuarios o el coste de realizar una actualización no es asumible para los clientes… O para la empresa. Y aquí es donde empiezan los problemas. Ralentizaciones, cosas que dejan de funcionar, auténticos equilibrios sobre la cuerda floja cada vez que se realiza algún cambio (¿qué dejará de funcionar hoy?) y una sensación de incertidumbre que afecta a todo el mundo, junto a un "Virgencita, que me quede como estoy" todos los días al levantarse.

¿Tiene todo esto que ver con las zapatillas? A primera vista, no. Pero en realidad, sí tiene mucho que ver. Y es que el ritmo de innovaciones cada vez es menor y no necesariamente por culpa de las marcas, que ven cómo una y otra vez los modelos retro son los más vendidos y deseados, cómo la reedición de una zapatilla obsoleta técnicamente revienta sus previsiones, cómo una y otra vez el marketing se estrella contra la cruda realidad: el cliente es conservador y valora mucho menos una nueva zapatilla más ligera, con materiales más cómodos y mejores procesos frente a una antigualla de hace veinte años, incómoda por no estar pensada para un uso diario y con quejas posteriores porque los materiales no son los de entonces.

¿Es culpa del mercado? ¿De las marcas? ¿De quién? Mira qué zapatillas tienes y usas más a menudo. Y piensa cómo tomaste la decisión de hacerte con ellas. Si porque las querías o porque creías que las querías. O porque te hicieron creer que las querías. Es muy fácil de identificar esa sensación. Y luego piensa si quieres avanzar o no. Porque el día en que ese legacy desaparezca, no quedará nada atrás.

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