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Bota, bota la pelota: Qué veremos en la NBA

Bueno, pues parece que el baloncesto se va a mover un poco en los próximos meses. Y es que ahora que adidas ha decidido dejar de lado ese empeño en hacer varias de las mejores zapatillas de baloncesto gracias al Boost™ (que probablemente quede de lado salvo para Harden), resulta que nos llegan competidores nuevos.

Puma se suma a la batalla de la mano de Jay-Z, con cierta controversia sobre su papel, y con los números 1 y 2 del Draft de este año (Deandre Dayton y Marvin Bagley III), así como la estrella de la WNBA Skylar Diggins-Smith. De momento, octubre es el mes en el que se desvelará todo, pero ya hemos visto a Dayton jugando con las nuevas Clyde Court Disrupt. Esperemos ver algo más que eso, porque aparte de los colores y el uso del NRGY (la misma espuma de BASF que usa la otra empresa alemana que ya hemos comentado), de momento estamos fríos.

Obviamente, Under Armour anda en la lucha, no sólo con Curry como cabeza de cartel, sino llevando su HOVR al parqué, lo cual es una magnífica noticia. Junto a ellos, tenemos a nuevos competidores como Q4 Sports, los chinos Peak, Anta y Li-Ning o nuestra querida Brandblack, que está detrás del diseño de las Big Baller Brand que calza la familia Pelotari.

No podemos dejar de lado las zapas que hace Nike: las LeBron 16, que mejorarán las pocas cosas pendientes de las 15, o las Jordan XXXIII, que se convierten en un tope de gama con ese FastFit que ajusta la zapatilla y que esperamos que funcione como prometen sin perjudicar la fiabilidad.

Y, ojalá no nos equivoquemos, pero puede que nos encontremos con algún retorno, como el de Reebok, tras el anuncio hace unos meses del nuevo acuerdo con Iverson para hacer nuevas cosas con el base (hoy integrante de la Big3 impulsada por Ice Cube). Y aquí detenemos el repaso para incluir la opinión,

¿Es bueno esto para el baloncesto?

Sí. Rotundamente, sí.

Tras los últimos e imperdonables años de adidas en la NBA, Nike ha empezado en un auténtico erial, en el que no sólo su posición hegemónica es rara (un 93% de mercado en 2015 en los últimos datos que hemos encontrado), sino que puede que se duerma en los laureles. Por eso es importante que haya competidores serios que ofrezcan nuevas fórmulas de amortiguación como Boost™ y NRGY (recordemos que son el mismo material), el Jetlon de Brandblack/ BBB, el HOVR de Under Armour o el Kompress de Q4, con los chinos por detrás quizá en gomas (siguen confiando en EVA clásica) pero con mucho ojo a los materiales, donde cada vez más nos vamos a encontrar versiones con knit mucho más sofisticadas.

Y, por qué no decirlo: esperamos nuevas virguerías en materia de ajuste gracias a estos nuevos materiales para los uppers. Cosas que vayan más allá de ese sistema FastFit de Nike, como las evoluciones del Disc de Puma, nuevas fórmulas de diseño usando velcro o zapatillas que se ajusten y amolden anatómicamente allá donde el pie lo necesite.

No queremos un Elon Musk (bastantes porreros ha habido y hay en la NBA), pero sí queremos que las marcas hagan cosas: que investiguen, que aprendan, que mejoren y, sobre todo, que sean capaces de dinamizar un mercado que ahora mismo está en la UVI con muchas zapatillas con nombres de jugadores retirados de las canchas. Y con ese retro actualizado que parece que llega con fuerza para ser "the next big thing".

Quizá por algo sea mucho más movido e interesante el mundo del running o el training.

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