Nadie recordará estas zapatillas cuando hayas muerto

Sí, reconócelo y hazte a la idea. Esas zapatillas que tan felizmente has comprado como inversión no van a revalorizarse hasta el infinito y más allá.

 

Nada las hace tan únicas como para que se conviertan en un objeto de deseo comparable a una obra de arte de Keith Haring. Quizá lo único que las defina pueda ser que son una colaboración completamente despojada de cualquier otra consideración.

 

Pero no es un problema del posible sentido que puedan tener algunas zapatillas asociadas a ciertos nombres. Se trata de un problema de volumen. Y de uso.

 

De volumen porque esas zapatillas con las que te crees tan especial, son especiales porque así te lo han hecho creer. Lo (pen)último de Travis Scott, lo siguiente de Virgil Abloho lo ultimísimo de Kanye Westsólo son posibles si tenemos en cuenta que la zapatilla no es lo verdaderamente importante, sino sólo el status que se obtiene al hacerse con ella, el acercarse a un ídolo. Y que ese ídolo sea Jordanen el caso de las colaboraciones sobre Jordan, es bastante más escaso que el hacerlo porque sea el último fenómeno musical del momento. De hecho, en el pasado número en el primer artículo de la serie “¿Quién? ¿Qué? ¿Cómo?” ya hicimos una referencia a la importancia de la música en las ventas y cómo el deporte es un erial.

 

Aprovechamos para incluir aquí una fe de erratas: en el mencionado artículo se habla de que el “deporte es un serial”; obviamente, no nos referimos a los asesinos en serie, sino a que es un erial, el deporte ahora mismo está falto de referentes.

 

Pero esto no sólo afecta a los modelos, sino que también los retoca o transforma en otras cosas completamente diferentes. Que Versacehiciera unas zapatillas para 2Chainz, es algo loquísimo (un rapero asociado a un marca de lujo, igual que en los 90, claro, claro). Pero que Rosalíasalga en su Twitter o Instagram con esas zapatillas (en la versión de Concepts) las convierte automáticamente en las zapatillas de Rosalía.

 

Que todo esto se convierta en una tendencia a largo plazo, es cuestión de verlo. Quizá sí y quizá no, pero lo que nos tiene que quedar claro es que la supuesta escasez y lujo de cosas que se fabrican de manera industrial y usando procedimientos en serie, es algo que deberíamos poner en duda, más aún en un mundo tan global y con el sudeste asiático empujando para consumir los productos que fabrican para un supuestamente avanzado “mundo civilizado capitalista”.

 

Y lo segundo, lo del uso. Si no usamos las zapatillas, se mueren. Igual que todos nosotros.

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